Dios me dijo que me fuera

July 6, 2020

l

Alfonso Aponte

“Dios me dijo que me fuera, que ya mi tiempo aquí se terminó”.

Dr. Alfonso Aponte

Por muchos años he estado activo en el ministerio en alguna capacidad, y esta es una expresión que he escuchado más veces que la que desearía.

Cuando fui pastor también la escuché en sinnúmero de ocasiones.

Personas que llegaban a mi oficina y me decían que “ya su tiempo en la iglesia había terminado y que Dios les había dirigido a moverse a otro lugar de adoración”.

Si bien es cierto que hay momentos en los que hay que moverse de lugar porque en donde estamos ya no se puede crecer ni hay oportunidades de desarrollar el llamado de Dios en nuestras vidas, también es cierto que en su mayoría (y sí, digo mayoría) de los casos las personas se van de una iglesia hacia otra, no porque ya no puedan crecer en ese lugar, sino porque ya perdieron su interés de estar en un lugar que no se ajusta a sus caprichos o necesidades egocentristas.

Algunos se van porque entienden que “saben más” que el pastor y sus líderes, o porque entienden que su espiritualidad es más fuerte.

Pero hay algo en común en estas personas que se van de una iglesia porque “Dios les dijo que se fueran”. La mayoría se van enojados con los pastores y sus líderes, y también se van hablando mal de estos. Mantienen una campaña de influencia en algunos de los que se quedan para también poder convencerlos de que se vayan porque “ya Dios no esté allí”.

En su mayoría son personas con una vida mediocre, con un historial de fracasos y tropiezos cíclicos en donde el fruto del Espíritu Santo nunca ha estado presente. Son personas que permanecen en la iglesia solo por la posición que ocupan o porque han tenido el privilegio de estar cerca de los pastores y creen que su influencia es la que ha bendecido el liderato y ministerio de estos.

Por lo regular son personas que mantienen alianzas con otras personas que ya se fueron de la iglesia hablando mal de los pastores y el liderato de la iglesia y prestan su oído para las quejas y las murmuraciones.

La Biblia dice que la “fe viene por el oír, el oír la Palabra de Dios”, también por el oír viene la deslealtad.

Cuando ya perciben que su “influencia” no es tomada en consideración por los pastores entonces comienza el proceso de “buscar dirección de Dios” para irse de la iglesia. Siendo esto un ejercicio inútil, pues ya su corazón su fue hace tiempo de la iglesia, solo buscan la “excusa perfecta” irse.

Comienzan a buscar defectos en el mensaje del pastor, en su dinámica pastoral, en sus relaciones con otros ministros, etc.

Se dan por aludidos con los sermones, especialmente si estos son confrontativos con su conducta.

Hay reuniones en las casas de los que se han ido o también quieren irse para “compartir”, pero la realidad es que solo quieren compartir su inconformidad con el pastor y su liderazgo también su deseo de irse a otro lugar.

Es tan fuerte su inconformidad, incomodidad, enojo con su pastor y deseo de irse que pronto ese deseo se convertirá en una “revelación de Dios” para que se vayan. Entonces le comunican al pastor (usualmente el domingo antes del comienzo del servicio o al terminar) que “Dios me dijo que me fuera”.

Pues les tengo una noticia a estas personas, Dios sí les dijo que se fueran, que su tiempo en esa iglesia ha terminado.

No porque Dios tenga algo mejor para ustedes en la nueva iglesia, si no, porque Dios quiere algo mejor para la iglesia que están abandonando y ustedes no pueden ser parte de eso. Una nueva iglesia no les traerá cumplimiento del propósito de Dios a sus vidas, solo le traerá nuevos problemas a su nuevo pastor.

Dios escucho su murmuración disfrazada de oración, y prestó atención a sus críticas disfrazadas de preocupación y decidió proteger a los pastores y a la congregación que abandonan de su mala actitud e influencia.

¡Así que Sí, Dios les dijo que se fueran!

Porque Dios aun está de lado de los que han decido con humildad y un gran sentido de lealtad honrar su asignación divina y cumplir con el propósito eterno del Padre.